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viernes, 16 de octubre de 2020

Lejos de casa (Tres Hermanas, 2020)

                                              

(Fotografía de Teresa Verso)


Lejos de casa es un libro de diez relatos unidos por la sensación de extrañeza respecto al entorno en el que viven los personajes. Extranjeros en tierra conocida, incluso extranjeros junto a cuerpos conocidos, o personajes que emigraron para encontrarse con otras vidas, pero que no logran dejar atrás el pasado. Traiciones, errores que ya no tienen vuelta atrás, decisiones que marcan y dividen vidas.

Estos son algunos de los temas que aparecen en los relatos de este libro, contextualizados en el momento político y social de la España actual, a través de diversos escenarios como Berlín, Madrid, Ávila, Edimburgo, Holanda y la Costa Brava.

Lejos de casa es una exploración sobre lo que significa sentirse extranjero de uno mismo, amar lo que nos hace daño, y perdonarlo –perdonarnos– para aprender a vivir.

viernes, 14 de septiembre de 2018

La ciudad sitiada


Las llamas destacaban los gestos, las enormes cabezas se movían mecánicas, suaves. Algunos componentes de la procesión de la tarde, todavía con los ajustados hábitos de seda, se mezclaban con los espectadores. Coronada de papel, una niña insomne sacudía sus tirabuzones; era sábado por la noche. Bajo el sombrero el rostro mal iluminado de Lucrécia tan pronto parecía delicado como monstruoso. Ella espiaba. La cara tenía una atención dulce, sin malicia, los ojos oscuros espiando las mutaciones del fuego, el sombrero con la flor.
(Clarice Lispector, La ciudad sitiada)

domingo, 3 de junio de 2018

El abrazo de los extraños.




Venía a contar que este lugar se diluye. Que vine a buscar el cielo reflejado en una ciénaga. Que los páramos a veces esconden otra belleza. He venido a contar que tuve que irme lejos para pronunciar la ausencia. El cielo roto. El aire que nos separa. Los abrazos que vuelven y se alejan y nunca más encontrarás aquí.
*
Pero entonces, ¿qué te deparan? ¿Quién te impide volver?

sábado, 2 de septiembre de 2017

No pienso volver.


Alguien me dijo una vez: me sorprendo cada día 
de estar viva.

domingo, 19 de marzo de 2017

Un poema de Elena Karina Byrne


No lo hagas
por Elena Karina Byrne

para nosotras dos

lo que come el corazón es sobre todo corazón* y
me gustaría, en este jardín que se marchita vencido por el sol, volver a estar hambrienta,
tan hambrienta y asustada por la boca abierta del deseo.
No te lo tomes como una despedida cruel, no vayas tan rápido.
Yo sola temo estar sola, lejos del vocabulario de la sangre. Me gustaría
saber donde dejé el miedo sentado en la infancia, en
el zoo, sentado en las sinuosas escaleras de Escher, diciéndole esto en voz alta
a mi madre muerta, tan alto como si tuviera cabeza de un león en la boca, tan alto
que sobrecogiera a la audiencia para medir el impacto, que nos obligara a volver
a casa para decírselo al padre, muerto y enterrado, el centro de atención
del estallido.
Tú no puedes oír esto, como un eco que responde a destiempo.
Tú también estás muerta en el
corazón del circo, sola
porque todos se han ido, y ya no pueden darte de comer.
No puedes sentarte en el regazo, en la boca, arrodillarte despacio en el suelo;
no puedes sentarte en la trona de cemento, no puedes sentarte en el paisaje de esta habitación,
ahora
prueba del crimen, revivida aquí de nuevo, no puedes llevarme
a ningún lugar, a salvo del deseo del león
que no te comerá, que no me comerá, contemplando
el jardín animal, mientras sacude la cabeza, amarilla como el heno.

*(Nota de la autora): tomado de un poema de Stanley Kutnizt.

Traducción de Emily Roberts.
Versión original en poets.org

sábado, 17 de septiembre de 2016

La Tramontana



No he podido estar más lejos, ir más lejos, llevarte más lejos. No he podido alejarte de mí, arrancarte de mí, llevarte de mí. Y ahora estás aquí, aquí, aquí. Y me haces daño.

viernes, 8 de julio de 2016

Ensenada.


Yo quería ser tu amante inglesa, pero no era tu amante, ni era inglesa. Para empezar, me esforcé en el perfeccionamiento de la lengua. Modifiqué el color de mi voz. Lo teñí de rubio. La amante podía esperar. Luego dije: amado. Lo de amante también puede esperar.

martes, 14 de junio de 2016

No estás.




"Donde debía estar mi alma hay un pedazo de hielo. Donde dice alma poner necesidad. Donde dice hielo, hielo. Donde dice necesidad poner hambre, donde dice hambre, ceguera. Donde dice ceguera, escombro."
(Pilar Fraile Amador, La pecera subterránea)


Me agarras y después me sueltas.

¿Dónde estoy?

miércoles, 13 de abril de 2016

El mal de la montaña


Creo y bebo únicamente de placeres efímeros.
Lejos se fue el amor—ese chorro de agua que escapó
de unas manos llenas.
Y mucho tengo mas nada es mío:
todo lo que quise lo amé,
comí o bendije.

No creo en Dios ni en el dinero.
No creo en lo que llaman permanente.
No creo en nada que no pueda tocar,
como un pez,
y que después desaparezca.

Todo gira a mi alrededor.
Todo gira, y en mi cabeza
este mal de la montaña que un día perseguí
luchando contra los elementos.
Por el camino me deshice de todos ellos,
los que guardaba en el corazón—
un peso cálido que derritió la nieve.

Llegué arriba deseando ver mejor—
y vi a mi amor, una hormiguita,
alejarse con su equipaje al hombro
sin su montaña dorada.

Ahora todo parece pequeño
y lejano. El mundo tan solo.

lunes, 28 de marzo de 2016

Viento nocturno


(Edward Hopper, “Evening Wind”)

When anyone escapes, my heart
leaps up. Even when it’s I who am escaped from,
I am half on the side of the leaver.
Sharon Olds*
Presiento que llego tarde al caer.
La noche terminó, y con ella, te fuiste,
pero mi ventana sigue abierta y hace frío.

No soy la muchacha de las manos mojadas—
soy la mujer que se desborda y late,

la mujer a la que le duelen las manos
de no poder acariciar.

Espero entonces a que se haga de día
con la ventana abierta.

*Cuando alguien escapa, mi corazón/ da un brinco. Incluso si es de mí de quien escapan,/ estoy en parte del lado del que se va. (Sharon Olds, Stag's Leap. Traducción de Emily Roberts).

jueves, 11 de febrero de 2016

Tiemblo porque espero así resistir la helada.



Cuando viniste por primera vez
todo era rojo.

Ahora ya no puedo
dejarme mirar

las manos.

domingo, 3 de enero de 2016

to the lighthouse.


Y luego, íbamos a salvarnos. Decíamos: íbamos a salvarnos, y por un minuto pensábamos que era cierto. Como un rezo o una maldición.

jueves, 31 de diciembre de 2015

último poema que publiqué este año.


Un arqueólogo estudia los restos vivos de los planetas. Pienso que entonces un arqueólogo debe sumergirse hasta el fondo de la tierra, excavar los restos, comprender los restos, clasificarlos. Nada más lejos de la realidad: todo el que viene aquí se queda asombrado por monumentos y montañas, y mira al cielo. A menudo creemos que lo que se pierde va hacia arriba. Pero estamos acostumbrados a perder hacia abajo. Hacia abajo pero no miramos. No miramos atrás.

De El mundo según los abulenses (Éride, 2015)

(Entrevista en La Ser Ávila)

martes, 3 de noviembre de 2015

Encuentro/Despedida.


Tener un mapa de este río
ya borrado y desaparecer
(Ester Folgueral)

Me encuentro contigo. Me encuentro contigo pero no estamos solos. Me encuentro contigo, y por primera vez ya nunca estaremos solos. Somos lo que decidimos. Me encuentro contigo en un puente colgante y es aquí donde nos separamos. Es aquí donde nos despedimos, habiendo estado a punto de caer. Pero hemos llegado aquí—de la mano, y en la espesura, hemos llegado aquí—, hiriéndonos a veces sin dejar de vernos. Hemos decidido decir adiós así—romper el hilo en las distancias. Ya nunca más temeré. Es nuestra última comunión. Nuestra última muerte. Yo amaba tu muerte, su cerco infinito, la bandera de su ignorancia. Ahora ya somos creyentes, y sabemos. Ahora ya no tengo miedo. Ahora ya tu mano no me guía—se despide—pero me aprieta fuerte antes de soltar.

Ahora hemos aprendido a hablar y después hemos callado. Hemos besado los párpados para cerrarle los ojos al enfermo. Y descansar.

lunes, 3 de agosto de 2015

"Para que lo perdido se conserve como algo perdido*".

(*Cees Nooteboom)
Me asomé al lago y vi tu reflejo, borrado por los peces. Cuánto limo y cuántos peces; al menos ya estamos cerca; al menos ya la orilla. ¿Y si quisiera saltar? ¿Y si quisiera de pronto volver?

Y luego las islas desaparecieron en el lago, y luego fui isla, y quería ser lago.

Pudo ser que me encontrases allí.

miércoles, 3 de junio de 2015

No me gusta la leche.


no me gusta la leche
y eso no quiere decir que no sea buena
Letitia Ilea

Mis padres beben leche,
esa que durante el hambre

engorda y alimenta,
esa que me negué a tomar

durante los años enfermos.
No habría sabido llegar de ningún modo

cuando fallaban las fuerzas:
el miedo al blanco y a delirar,

a las piernas crecientes y al dolor menguante.
a que la ropa se nos quedara pequeña.

Aprender a dar las gracias
y tener que pasar la noche a cubierto.

Gracias por dejar que me quede.
Gracias por obligarme a marchar.

Gracias por no dejarme cargar más
que con la piel muda.

Gracias por curar la enfermedad.
Por hablar de volver sin lugar de vuelta.

Por enseñarme a beber como ni tú
ni yo sabíamos.

Gracias
por la leche.

viernes, 15 de mayo de 2015

Mrs. Dalloway said she would buy the flowers herself.



Me equivoqué.
Eras tú quien me vería envejecer.
Tú tendrías siempre
un desierto en los ojos.

martes, 12 de mayo de 2015

La puerta abierta.


Para soñar contigo tuve que enterrarte
En el sueño, tu muerte parecía un diluvio
No podía salvarte, aunque lo intentase
Tú ya habías elegido el agua

domingo, 10 de mayo de 2015

Repetir el crimen.


hace falta que el mundo se tambalee un poco para empezar a querer
(Gema Palacios)

Gema Palacios hace que el mundo se tambalee. En Compañeros del crimen (Paralelo Ediciones, 2014), nos convertimos en cómplices de sus crímenes. Pues, ¿no es el amor un crimen? ¿No deja siempre un cadáver manchado de sangre o de saliva, esperando que lo recojan o lo arrojen al mar? Siempre consciente del crimen, nunca víctima de él, Gema Palacios se enfrenta a las bestias que perderá sin perderlas, pues asumir el crimen es asumir la pérdida ya desde el principio. Y después, ¿por qué repetir el crimen, saben cómo va a terminar? Porque sabemos que contener la violencia es infinitamente más triste. Las palabras de Gema Palacios son como hormigas pequeñitas que van robando migas de pan, y otra miga, y otra, hasta conseguir apuntar hacia algo mucho más grande: la caricia de la hierba en la nuca, o los pies arrastrándose por el suelo frío y sucio de una cocina ajena por la mañana. Palabras que recortan la silueta de lo que es el cuerpo que ha dejado el crimen, amordazado y gritando. Palabras que cercan. Palabras-relieve que tambalean el mundo. Y provocan los crímenes que quedan por escribir.

Viaje a Toledo.


Dicen que si visitas un lugar de noche es tuyo para siempre.
Lorrie Moore


i. Toledo (20-27 de abril)
Siempre llegué tarde a los lugares, es decir, de día. Normalmente, la primera vez que visito una ciudad, espero llevarme algo de ella. Lo que sea. Pero es difícil volver por primera vez a una ciudad que, en su momento, te quitó algo. Quería entonces imaginar que se trataba de una ciudad fea, de una ciudad de provincias gris e insulsa en la que llovía, llovía, llovía, como hace un año yo estaba acostumbrada. Pero, claro, no la conocía, así que podía imaginarme lo que quisiera. Pero llegué y la ciudad era bella. No era bella: era hermosísima y hacía calor. Costaba mucho seguir odiándola. La ciudad fue un regalo. Y la ciudad me devolvió ese algo en lo que ni tú ni yo creíamos: que la escritura es un paisaje moral, que si yo soy páramo, escribiré páramo, que si el cielo es tropical y calienta, escribiré tropical, que vine a esta ciudad sin esperar nada y me llevé algo, distinto pero igualmente necesario: el hacerla toda mía.

ii. Madrid en mayo // 30º a mediodía
No sé ahora cómo acostumbrarme a este calor que no existía, o a ir por las calles y encontrar un bar donde había una pescadería, o a no encontrar algunos de mis sitios favoritos. Porque ahora hay un hueco donde había un lugar. Porque voy a tener que reconstruir este lugar desde cero. Y a mí también.

Voy a empezar a construir las ciudades nuevas.