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lunes, 20 de julio de 2015

La isla en el lago.


La caricia inútil —
nada más bello que
llegar al borde, a casa
detenerme y contemplar

tu lugar después de muerto.

martes, 19 de noviembre de 2013

distancia (la polilla en la pared)


Aquí aún no nieva, pero ha dejado de llover. 
Los días son los más cortos del mundo; los más largos del universo.

¿Cómo dices la neige
¿Cómo llamas a un idioma que ya no tienes?
¿Cómo llamas en un idioma que ya no tienes?

¿Cómo
me llamas?

(Echadle un vistazo a las Hipocondrías de María M. y Raquel B.)

lunes, 5 de agosto de 2013

Cosas que pueden pasar cuando vas a un bar: una parábola


Para Cristina, Daniel, mi abuela y mamá.

I
Lo primero de todo: tú vas a ese bar. Tú has elegido ese bar y no otro. Por el motivo que sea: porque tienes sed, porque te gustan sus luces de colores, porque las tapas que están comiendo otros clientes tienen buena pinta, o porque está de moda, o porque alguien te habló bien de él, o mal, y tú quieres probar que se equivocaba. Por lo que sea. No importa. La cuestión es que tú has elegido ese bar.

II
Ahora pongamos que tú has elegido ese bar por esos cócteles con tan buena pinta. Así que llegas. Esperas tu turno. Encuentras un sitio. Te sientas. Llega el camarero y tú pides un cóctel y te dice que el coctelero se ha ido y tardará en volver y que pidas otra cosa. Vaya. Bueno. Lo haces. Pides otra cosa. Pero justo cuando se va el camarero ves cómo el coctelero regresa y le hace cócteles a otras personas. ¡Yo también quiero! Llamas al camarero. Tarda en venir. Mientras, se acerca otro camarero y te pregunta que si te han tomado nota. Le dices: Sí, pero me gustaría cambiar lo que he pedido. Dice: ¿Quiere comer algo? Le dices: Bueno. Se va. Uno tiene derecho a cambiar. La vida son cambios. Uno tiene derecho a cambiar, ¿no?

III
El camarero del principio viene y te dice que qué pasa, que ahora trae tu cerveza. Tú le dices: Oye, es que el coctelero ya ha vuelto y me gustaría cambiar lo que he pedido, y te dice: Eso es imposible, el pedido ya está hecho, la cerveza ya está en camino; ya ha sido pedida y elegida en el limbo de las cervezas sin nombre. Le dices: ¡Pero si ni siquiera la he visto! ¡Si no le he dado ni un sorbo! Él dice: Imposible. Y después: ¿Pero quieres o no quieres esa cerveza? Y le dices: No, quiero un cóctel. Y el camarero dice: ¿Y qué pasa, que ahora la cerveza me la tengo que tomar yo? ¿Qué hago ahora con esa cerveza? Y tú: Pero si yo quería un cóctel desde el principio y me dijiste que no había, y ahora hay y yo tengo que tomarme la cerveza. Y él: Sólo son órdenes de mi encargado. Tú: Quién es el encargado. Él: Paquito. Tú: Qué Paquito. Él: Pues Paquito. Tú: Quiero hablar con Paquito.

IV
El tal Paquito te dirá que podría haberlo hecho mejor pero que la cerveza ya había pasado por caja y que era imposible descontarla. Que te podría invitar al cóctel, a un cóctel más barato, si pides algo de comer. Bueno, dices. Bueno. Puedes irte, quedarte o pedir algo de comer. La mayoría de los seres humanos elegirán esta última opción. A caballo regalado no le mires el diente, y todo eso.

Pero la mayoría de las veces nunca obtendrás el cóctel gratis, ni lo que has pedido.

V
Otras veces tú serás el camarero y habrá gente a la que, cuando le vayas a cobrar una coca cola, dirá que no pagan dos euros sino uno porque esa coca cola no vale más, a pesar de que en otro sitio sí que lo paguen.

VI
La impotencia lleva a la pataleta, y la pataleta no es el mejor recurso, pero a veces es el único.

VII
Lo más normal sería levantarse e irse del sitio, pero, a veces, el bar es tu propio sitio, lo que significa que no te puedes levantar de ahí, o que no te quieres levantar de ahí.

VIII
Y por eso existe la ley del divorcio y las hojas de reclamaciones, aunque nadie las use.

martes, 2 de julio de 2013

Lo que tengo lo llevo conmigo.

(Foto: Nicole Crock)

Hace poco me encontré, gracias a mi amiga e ilustradora Carmen José, con el trabajo de Nicole Crock, una artista visual que trabaja el concepto de hogar junto con la transición y el movimiento: las mudanzas y el dejar atrás lo que ha sido un hogar en búsqueda de otro. Este es un tema que a mí también me llama bastante la atención, artística y personalmente, pues desde que me fui de casa para estudiar me he mudado más o menos una vez al año, normalmente haciendo paradas en muchas otras casas que deciden acogerme en el camino.

No hace mucho, una amiga me preguntó si no me daba pena cambiar de casa cada año: y hoy, viendo la obra de Nicole y reflexionando sobre todos los distintos hogares en los que he vivido, sé que no. Cada cual ha sido el mejor que podría haber sido en ese momento: porque yo estaba ahí, y en cada hogar viví cosas increíbles con personas maravillosas que, en muchos casos, no habría conocido de otro modo. Y sí, me da pena -pero no nostalgia- dejar un hogar atrás lleno de memorias y buenos recuerdos, pero sé que vendrá otro mejor, porque será el que me dé cobijo entonces, al que volveré llena de nuevas experiencias, y el que compartiré con personas fantásticas. Y es que el hogar es eso: lo único que llevo conmigo.

Aún ahora, en medio de tantos cambios y celebraciones de cosas felices que llegan a su fin, sigo sorprendiéndome de la hospitalidad de los demás. Haber vivido en tantos sitios hace que no tenga tan sólo un hogar, sino muchos. No se equivocaba Herta Müller cuando escribía en la novela de título homónimo: Todo lo que tengo lo llevo conmigo.

He llevado todo lo que tenía. No era mío.

jueves, 28 de febrero de 2013

A veces recuerdo una noche en la ciudad.


La noche es metálica. La oigo resonar.

Dime que no vamos a pasar frío. Dime que no vamos a pasar miedo. Di que vayamos donde vayamos seguirá existiendo al mismo idioma: los rezos: las manos.

Pero es preciso tener frío. Pero es preciso tener miedo. Para la fluidez en el lenguaje. Para la lengua de la carretera.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Sauces, o la vida es un país que viaja.


Cómo él pescó un lucio con una carnada
cómo ella mató el pez con una piedra
cómo lo escamaron juntos hasta encontrarle el corazón
cómo se estremecía y se estremecía la carne enrojecida
entre los dedos de ella brillando de escamas
y cómo todo cupo en el puño ancho y grande de él.

Tuija Nieminen Kristofersson, de Mujeres en el Norte (Devenir, 2011).


sábado, 10 de noviembre de 2012

Que me gusta Andrés Barba.


Y su Madrid de invierno, y sus manos pequeñas, y sus habitaciones llenas de gente donde suceden muchas cosas aunque nadie diga nada y sus vagones de metro, y sus bancos de Ciudad Universitaria, y sus bares de madrileños, y sus centros comerciales pálidos de la periferia, y los personajes tan ingenuos y tibios a pesar de haber querido tanto,

y su cielo,
intacto, 

a pesar de que ya no llueve.

martes, 24 de julio de 2012

Mística para principiantes*:




1. Cuerpo.

2. Casa.

3. Puerto.

Una crónica y una entrevista.



y los viajes, todos los viajes
eran tan sólo mística para principiantes.
(Adam Zagajewski*)

martes, 10 de abril de 2012

los santos inocentes.







Una amiga me leyó las líneas de la mano y me dijo: vas a morir pronto. También dijo: dos, veo dos. ¿Dos qué? Dos cosas. Dos accidentes. Dos vidas.

No me cobró nada, porque dijo que lo que estaba haciendo era ilegal en su país.

Me arranqué las líneas de la mano y dije: Aquí está el accidente, está aquí. El accidente soy yo. Y levanté mi mano lisa; así era cómo iba a luchar.

Cuando volví a encontrarme con él, me cogió la mano y dijo: ¿Dónde están tus líneas de la mano? Era lo que más me gustaba de ti. Toda esta suavidad no conduce a nada.

+

jueves, 22 de marzo de 2012

promedio de vida.



Buscamos un lugar donde rezar, pero no podemos.
Entonces atamos nuestras manos. Prometemos no decir.

jueves, 1 de marzo de 2012

lunes, 6 de febrero de 2012

el lugar donde vagaban los pájaros.

(Brighton Pier, 5 p.m.)

He soñado que los pájaros eran sirenas en el muelle de Brighton que desaparecían al anochecer sumergidas en luces de colores. De eso hablábamos. Cuando llegué a casa no había nadie esperando. Quien dijo que la luz no bastaba nunca vivió en el norte. A veces, la luz es lo único suficiente: la luz no espera a nadie. Tú dijiste hace frío. Y dormimos sobre la nieve en lugar de ver.

domingo, 5 de febrero de 2012

por qué ser feliz cuando puedes ser normal.



This suggests to me that the pursue of happiness, which we may as well call life, is full of surprising temporary elements – we get somewhere we couldn't go otherwise and we profit from the trip, but we can't stay there, it isn't our world, and we shouldn't let that world come crashing down into the one we can inhabit.
(Jeanette Winterson)

sábado, 31 de diciembre de 2011

todo es blanco:


(Baglione)


# [Países Bajos]
Las mejores cosas pasan cuando hace frío. Leo Bélgica en el tren, el último libro que leo en este año. Chantal Maillard escribe El miedo se dice en todos los idiomas. Pero también dice Sed débiles, amigos. Sed débiles. Porque siendo débiles aprendemos la debilidad del otro y la hacemos nuestra. Porque así convertimos una respiración en otra respiración. Chantal se fue lejos a encontrarse con su pasado. Yo me he ido lejos, y al volver, me he encontrado con el presente.

# Media Distancia
Llevo las manos y las uñas. Lo único que tengo lo llevo conmigo. No se trata de estar segura, sino de no estarlo. Vuelve a hacer frío y el ciclo se cierra, aunque no nieve. (No podemos dejar huellas.) ¿Elegimos el trayecto o el trayecto nos elige a nosotros? ¿Acaso importa?

# Las Olas
Estar llena de agua. Querer llena de agua.
[...]
Yo no quiero una casa; yo sólo quiero un mar.


Feliz año 2012 a todos.

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jueves, 29 de diciembre de 2011

síndrome de Estocolmo.


(Fotografía de Chelsee Ivan)

el primer desamor, no lo sé, la huida.
(Natalia Litvinova)


Mi madre me regaló una jaula para que aprendiera a escapar: no por dónde, sino cómo. La jaula era de cera. Yo creía que las almas no soportaban el calor.

+

sábado, 3 de diciembre de 2011

momento; momento; momento.


from the top of the flight
of the wide, white stairs
through the rest of my life
do you wait for me there?

(Joanna Newsom)


Hace un año decía que fuera de Madriz, la nada. Fuera de la Nada: madriz. Fuera de la nada, ¿qué? Si no es aquí, no es ahora. La seguridad que da el vacío, la quietud de andar sin rumbo fijo. El vínculo invisible entre realidad y poema. Canto la saturación de los colores: la penumbra no existe, se crea.


+

viernes, 7 de octubre de 2011

música para el viaje


(mujerzuela)



En aquella pensión de ayer, el mar llegaba a los tobillos de la gente. Todo es la habitación, o el océano. Pagar la guerra con agua. La ciudad dormía, y los transeúntes se escribían cartas para no volverse a ver. Todos mentíamos como depravados, intentando unas vidas más ruines de las que en realidad portábamos. La ciudad parecía tan monótona. El asedio tan premeditado. Los niños vuelven. Las casas también. Aprender a emborracharse con agua y enredar solo el laberinto.

Al borde del río están sentadas tres niñas comiendo galletas. Una de ellas dice: tirémonos al río. Otra: espera, yo soy un árbol. Acaricia mis raíces. Arráncame el terciopelo.

Alguien quiso que no fuéramos transparentes: y nos revistió con huesos. Alguien quiso que no fuéramos las entrañas calculadas por la naturaleza: y nos otorgó la enfermedad. Queríamos un árbol al que trepar: y nos dieron armas. Queríamos un motivo: nos regaló la libertad.

Alguien me quiso, también me odió. Por eso estoy aquí.


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domingo, 7 de agosto de 2011

jueves, 4 de agosto de 2011

estar cansada, aprender, intentar saber, quién soy.



La verdad es que nada dura para siempre, ya lo sabes. Pero a mí no me interesa la verdad. Las que narramos podemos llegar a ser tan mentirosas, y a mí me interesa lo que puede ser o podría (o no) ser, no lo que es real.


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miércoles, 3 de agosto de 2011

despedidas, i.

Aquella vez que te llevé a casa y te dije ¿Estás bien? No era sólo querer hacer poesía, ni un intento de parecer que me interesaba por ti. También era una forma de intentar alargar el sacrificio que suponía separarnos.