(Annie Ernaux)
Tal vez sea verdad que mi pasado ha muerto. Que existe un punto que aún no conozco donde se produjo el antes y el después, la ruptura, el desdoblamiento. ¿Fue el cambio lo que me hizo cambiar a mí después? ¿O fui yo la que, al cambiar, hizo que todo fuera diferente? No son los diecinueve años. No es el frío templado, ni las luces ebrias. Tal vez aquí sigo siendo extranjera. No frecuento ningún sitio. No puedo hablar de mis lugares favoritos, donde alguien me conozca. Y, de todas formas, al año que viene no viviré aquí. Puede que allí siga siendo vagabunda. Seguramente. Puede que sea nómada para siempre. Y que me guste más así. Ajena. Viajera. Siendo una persona nueva en cada momento y en cada ciudad. El pasado siendo historia, no memoria. No esperar nada, salvo de la escritura: tabla salvadora, recuerdo de la memoria, el deseo, pasado. Traficante del futuro. Allí donde todo es infértil y nada puede crecer. Allí, donde la única pregunta posible es ¿sabes bailar? Pues bailemos.
una siempre se encuentra en el sí misma.
ResponderEliminarallí todo el mundo te conoce
mmm, no siempre...
ResponderEliminarhace falta conocer a sí misma, creo.
Bailemos canciones de viernes, dicen Sidonie
ResponderEliminarcualquier día de la semana.
ResponderEliminarUno nunca termina de encontrarse ni de sorprenderse. La eterna búsqueda del yo se prolonga hasta la muerte.
ResponderEliminarBisous,
:)
eso creo yo,
ResponderEliminargros bisous, petite odile
<3