viernes, 8 de julio de 2016

Ensenada.


Yo quería ser tu amante inglesa, pero no era tu amante, ni era inglesa. Para empezar, me esforcé en el perfeccionamiento de la lengua. Modifiqué el color de mi voz. Lo teñí de rubio. La amante podía esperar. Luego dije: amado. Lo de amante también puede esperar.

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