viernes, 7 de octubre de 2011

música para el viaje


(mujerzuela)



En aquella pensión de ayer, el mar llegaba a los tobillos de la gente. Todo es la habitación, o el océano. Pagar la guerra con agua. La ciudad dormía, y los transeúntes se escribían cartas para no volverse a ver. Todos mentíamos como depravados, intentando unas vidas más ruines de las que en realidad portábamos. La ciudad parecía tan monótona. El asedio tan premeditado. Los niños vuelven. Las casas también. Aprender a emborracharse con agua y enredar solo el laberinto.

Al borde del río están sentadas tres niñas comiendo galletas. Una de ellas dice: tirémonos al río. Otra: espera, yo soy un árbol. Acaricia mis raíces. Arráncame el terciopelo.

Alguien quiso que no fuéramos transparentes: y nos revistió con huesos. Alguien quiso que no fuéramos las entrañas calculadas por la naturaleza: y nos otorgó la enfermedad. Queríamos un árbol al que trepar: y nos dieron armas. Queríamos un motivo: nos regaló la libertad.

Alguien me quiso, también me odió. Por eso estoy aquí.


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5 comentarios:

  1. Me fascina leerte, cada día más y adoro también tus contradicciones (aunque en realidad nunca lo son) nunca las había visto plasmadas de una manera tan hermosamente lógica y no lo digo por el sempiterno tema del amor-odio, tu obra es infinitamente más sutil.

    El otro día leí “Cuánto es demasiado” y también me hice la misma pregunta: querría saber cómo te las ingenias para ensartar entre los engranajes del realismo más cotidiano frases de tal intensidad y transcendencia que, literalmente, dinamitan el pecho.

    Es lo que dice Jorge Ampuero del remate final de tu texto, (belleza que se intensifica aun mas en tu otro relato) porque esa facilidad tuya para conmover está bañada de ternura, pero no lo fuerzas, esa emoción que provocas nace por sí sola, sin aspavientos.

    Termino con algo que escribes en tu cuento: Emma cree que ya no volverá a sentir su olor, pero no es así, todos esos amores que olvidaron escribirnos volverán algún día con toda su intensidad, ahora para ella son como pequeñas muertes, pero volverá a sentirlos en su mente y ellos jamás lo sabrán, créeme, es verdad, he vivido mucho y casi te doblo la edad, volverán. (Esto último no es para Emma, es para ti) :)

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  2. los dos párrafos centrales son la hostia

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