domingo, 12 de octubre de 2014

El pájaro está en la bañera.


Caxtons are mechanical birds with many wings
and some are treasured for their markings–

they cause the eyes to melt
or the body to shriek without pain.

I have never seen one fly, but
sometimes they perch on the hand.

(De "A Martian Sends a Postcard Home", Craig Raine)

Cuando el techo se rompió, entraba agua, así que si querías bañarte, el agua tenía que estar muy muy caliente, porque si llovía (y siempre llovía), el agua fría goteaba desde la grieta hasta la bañera. No creíamos que tuviéramos que arreglarlo, porque se acercaba la primavera y todos decían que ese invierno estaba siendo muy bueno: no nevó.

Después empezamos a encontrar plumas azules y ramitas en la bañera. Hasta que lo vimos: un día bajó a visitarnos y se quedó allí, y cuando queríamos bañarnos, le preguntábamos al pájaro qué tal estaba el agua: ¿demasiado fría? ¿demasiado caliente? ¿qué significa realmente templado?

*

En mi Facebook siguen saliéndome los anuncios en inglés, lo que hace que eche de menos Edimburgo. O, más bien, mis memorias allí. Cada vez que te marchas de un lugar, te llevas algo y dejas algo tuyo. Como si todas las piezas no se desplazaran a la vez, y quizá algunas vuelvan y otras se queden dando vueltas para siempre en la cinta de recogida de equipajes. Ojalá no se queden en la cinta de equipajes, sino que alguien se las lleven y le sirvan para algo.

Hace un año me mudaba y ahora también. Hace un año terminaba un libro y ahora también. Hace un año viajaba y ahora también. Pero todo es distinto.

*

Ahora ya no hay nada que recordar.


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