viernes, 20 de diciembre de 2013

Últimas lecturas del año: Los días del abandono, de Elena Ferrante.


Este libro me puso enferma -literalmente-, como no lo había hecho ningún otro libro desde La pasión según G.H. de Clarice Lispector. Una enfermedad física y moral: el terror de descubrir un olor distinto en las manos. Un terror distinto: el amor que pica y que molesta y del que no podemos desprendernos como si se tratara de un jersey. Como un jersey, también, la narradora se desprende de sí misma al intentar quitarse esa piel que le molesta. Pero no es tan fácil. Pero es incómodo. Pincha, araña. Pero entonces salen a la luz las entrañas, lo que más miedo le da de sí misma. Convertirse en su propio fantasma. Tener miedo de cerrar los ojos y desaparecer. Ferrante narra esta pérdida, no ya del amor sino de la propia identidad. Cuando se pierde un amor, se cambia de piel. Es difícil intentar no perderse por el camino. Acostumbrarse a aceptar a esa extraña en casa.

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