martes, 20 de agosto de 2013

Los que llegan, o tres libros muy jóvenes.

Not displaced, but to not be in any place
(Dorothea Lasky)

Ánima esquiva, de Adriana Bañares: El nuevo poemario de Adriana Bañares, a quien vi recitar el pasado abril en Madrid, es una colección de monstruos y pesadillas, un poemario, quizá, con una temática de serie B –entrañas, gore, sangre– que se pregunta una y otra vez ¿qué es el alma? y ¿existe? y ¿por qué siempre se escapa? Mantener bien pegadas las pestañas para evitar ver que todos somos monstruos. Que quizá es ese alma monstruosa lo que no queremos ver, lo que se nos escapa.

Ignoto, de Davo Valdés: Ignoto es el primer poemario del mexicano Davo Valdés, cuyos versos vienen con la fuerza de una marea. Ignoto es un poema largo escrito en varias partes, un poema-mar que se extiende hasta bañar la orilla y sigue a la deriva: poema-líquido, poema-torrente, poema-náufrago. Un canto a la mujer-María que podría ser cualquier mujer cuya memoria se aloja en la piel, porque las esquirlas del agua se borran pronto. Una mujer que decide embarcarse, dice Davo Valdés, es una sirena. Y por eso la luz temporal y no permanente, por eso las estrellas desnudan el cielo (29). 

VOMIT, antología de poesía joven norteamericana: Una ecléctica colección de versos y relatos, traducida por jóvenes autores españoles de procedencias e intereses igualmente distintos que supone una mirada al otro lado del charco alejada del resto de propuestas editoriales. El estilo y la temática varía en cada uno de ellos –sus fechas de nacimiento varían entre 1978 y 1992–, por lo que cada lector encontrará seguramente algo que ame, algo que odie –bien por que se identifique demasiado, bien porque lo reconozca en lo ajeno– y algo que le resulte indiferente. Yo me quedo especialmente con Dorothea Lasky, Richard Chiem, Jake Fournier y Kendra Grant Malone (a quien ha sido un placer traducir). Traducir a menudo es traicionar, como sabemos, y por eso el ejercicio de cada poeta hispanohablante al traducir ha sido también un ejercicio de estilo, excepto -o incluso- el de Ana Carrete, única autora bilingüe que se traduce a sí misma. Una antología nueva y, sin embargo, una antología del día a día.

(Y pronto, dos poemas aquí.)

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