lunes, 25 de julio de 2011

fin del viaje o el desgarro.



El exilio no es la huída, es la guerra. El viaje no se termina nunca. Pensar que no merecemos la luz de los amaneceres. El viaje es como la luz: lo absorbe todo. ¿Por qué tanta luz? Busco una respuesta y sólo encuentro una mano. Beso las manos y después echo a correr. Me limpio los labios como quien se limpia el miedo. Me limpio el mar de los labios. Después del mar sólo queda la ternura. ¿Por qué tanta ternura?, pregunta Marina, y yo no sé responderle. El viaje nunca se termina: sólo empieza, sólo empieza. A veces hay que correr.


+

8 comentarios:

  1. ¿Porqué tanta ternura?

    Quizás porque al final de los viajes eso es lo que nos sobra.

    ResponderEliminar
  2. "Me limpio los labios como quien se limpia el miedo. Me limpio el mar de los labios."

    Esto, de hecho, se me pareció a Marina. El viaje, siempre, y su movimiento pendular. A veces pienso que se trata de varios nacimientos, de muchas muertes. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. eso es: nacer y morir, muchas veces. es lo que provoca la ternura. es lo que provoca el desprendimiento.

    ResponderEliminar
  4. beautiful.

    http://www.youtube.com/watch?v=oOL5BhRGoy8&feature=fvst

    ResponderEliminar
  5. no es la huida. pero cómo se le parece.

    ResponderEliminar