jueves, 6 de enero de 2011

escribir un diario.



Escribir: es lo único que llenaba mi vida y la hechizaba. Lo he hecho. La escritura nunca me ha abandonado.
(Marguerite Duras, Escribir)

El lenguaje no es la verdad. Es nuestra manera de existir en el universo.
(Paul Auster, La invención de la soledad)


Escribir como forma de estar en el mundo. Como necesidad. Yo no sé hablar, sólo escribir. Por eso necesito dejar algún testimonio de que he estado aquí. Por eso escribo diarios. Para todos. Para nadie. Cuadernos viejos que se apilan en un rincón y que nadie leerá. Memorias de la infancia. De la adolescencia. Memorias de mis viajes y de mi vida en la ciudad sin mar, ni nieve, ni niebla: en la ciudad que me tiene atrapada y que amaré hasta que me destruya. Memorias y frases hiladas sin ningún sentido, escritas sin ningún pudor, para poder revivir a aquella que un día fui y que ya no soy. De la que ya no volveré a ser. De la que ya no recuerdo. Escribirme a mí misma antes de que el tiempo me borre de mi propia memoria. Pasión inútil donde las haya.


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4 comentarios:

  1. para nunca encontrarse, sino inventarse.

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  2. Cada frase, cada palabra escrita apenas terminada es ya pasado y huella del pasado, vértigo de sí mismo, aunque sólo ella exista, aunque sea hueca.

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