jueves, 5 de agosto de 2010

there are no windows, so I can't see what is in there.



Sometimes I feel like I'm not... solid. I'm hollow. There's nothing behind my eyes. I'm a negative of a person. It's as if I never -- I never thought anything. I never wrote anything. I never felt anything.


(c) Sylvia (2003).

He visto la película sobre la vida de Sylvia Plath, Sylvia, y he terminado de leer Ada o el ardor de Nabovok. Ambos me han gustado mucho, pero me han hecho reflexionar, también, con un deje de nostalgia, en lo complicadas que son las relaciones entre personas, en que, en cierto modo, somos demasiado egoístas, y nunca llegaremos a comprendernos totalmente, y a veces sólo hay negrura, y otras vislumbramos (o creemos que vislumbramos) a través de una rendija una parte de otro ser. ¿Es así? ¿Somos verdaderamente inalcanzables?

La escritura -la poesía- nos acerca (creía yo), pero, por otra parte, nos aleja (y si no, que les pregunten a Ted y Sylvia). Es como si nos sumergiéramos hasta el fondo y buceáramos, pero el agua estuviese muy turbia y sólo pudiésemos atisbarlo levemente.

Todos somos diferentes. Todos tenemos maneras distintas de comprender y observar el mundo. Todos somos, más o menos, satélites que dan vueltas sin parar, buscando no estar solos. (Sylvia, Van, Pizarnik.)

No estoy segura de que podamos evitarlo.

9 comentarios:

  1. Por mucho que se piense que la poesia abre las puertas del alma, la realidad es no lo hace...
    La poesia abre una ventana pequeña. Y del segundo piso. A partir de ahi, es cosa de cada uno buscar una escalera e intentar colarse.

    ResponderEliminar
  2. Es curioso, ciertamente.

    Cada vez que escribo una poesía y dejo que alguien la lea, siento que me está viendo completamente desnuda. Sin embargo, después me doy cuenta (como lectora, o cuando oigo las opiniones de estas personas) de que es bastante difícil llegar a ver de verdad a través de la poesía. A veces, supongo. Pero hay que saber mirar muy bien, y siempre miramos desde y hacia nuestra propia experiencia, sin salirnos de nuestra propia órbita.

    ResponderEliminar
  3. No se... Esa era tambien la sensacion que me daba a mi cuando escribia, pero con el tiempo me he dado cuenta de que era todo lo contrario... Y a la vez, exactamente lo mismo.
    No solo era una conexion... una mano que extendias a la otra persona, que te hacia mas cercano, que le daba la oportunidad para acercarse... No se lo daba ya hecho, tenia que tirar del hilo, era una manera de empezar...
    Pero a la vez, era una barrera que construias entre esa persona y tu... Una especie de fachada o de mascara... La verdad es que no se explicarlo, pero eso es lo precioso del arte...

    ResponderEliminar
  4. Yo he visto Sylvia. Hace mucho tiempo. Me han entrado ganas de verla otra vez.

    Últimamente le doy bastantes vueltas a esas últimas frases que has escrito... pero sin nada que ver con el mundo de la poesía, claro.

    ResponderEliminar
  5. En cierto modo todos somos tan inalcanzables porque ni nosotros mismos podemos llegar a abarcarnos completamente, porque no podemos entendernos, porque si no estás en la misma situación que el otro y si tampoco pensáis igual, ¿cómo vais a entenderos?

    ResponderEliminar
  6. Angus, creo que te he entendido :). Y sí, lo es, es precioso.

    Mi pequeña Stargirl, yo desconocía la existencia de esa película y ¡me ha gustado tanto! (a pesar de ser tan amarga.) Yo intento obviar esos pensamientos... la mayoría del tiempo. Pero siempre me alcanzan.

    ResponderEliminar
  7. Sarita, no vi tu comentario. Es imposible pensar igual (distintas experiencias, distinta fisionomía, todos somos muy distintos), so.

    ResponderEliminar
  8. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    ResponderEliminar