viernes, 20 de enero de 2012

perderse, despertar.

(Jeanie Tomanek)


Bélgica es un cuaderno de viaje. Se Perdre es un diario donde ser revela el ¿verdadero? suceso de Passion Simple. Pero en Maillard y en Ernaux se cruza algo: el deseo. Bélgica y Se Perdre son muestras de la topología del deseo: el deseo de viaje, de encuentro, de desear, de no desear, de encontrarse a uno mismo. Y en ambas, muy notablemente, el deseo de escritura (¿por qué, para qué?). L'écriture est décidément toujours une morale pour moi, escribe Annie Ernaux. Escritura y vida, al final se confunden, y quizá eso sea lo que haga estas obras tan atractivas: la carencia de historias, la prosa desnuda y el escritor expuesto. Pero, ¿no es la autoficción otro tipo de historia? Y viceversa, ¿no son las historias otro tipo de autoficción? ¿Necesitamos las historias?, se preguntaba Virginia Woolf en Las Olas. La escritura, quizás, es una forma de moral, un modo de ver la vida: de darle forma.
(Je ne suis pas écrivain, j'écris, puis je vis, apunta Ernaux.)

Hacer de la vida literatura. De la literatura, vida.

miércoles, 18 de enero de 2012

y en la nieve todo parecía blanco.



A veces cae la nieve y lo cubre todo. Todo nuevo. ¿Todo nuevo? No. La nieve, que cubre. No el dolor, no el miedo, sino algo más. Algo que aquí no cabe. A veces la nieve transforma la vida en obra de arte.

viernes, 13 de enero de 2012

o la división aleatoria entre el tiempo y el espacio.

Je le savais, mais tant que les choses ne sont pas dites (ou écrites: en littérature, sans détours, ni allusions), elles n'existent pas. Après, elles n'en finnissent pas d'être.
(Annie Ernaux, Se perdre)

Escritura-muerte: Escritura-reclamo: Escritura-miedo: Escritura-cansancio: Escritura-deseo: Escritura: Muerte. Vas a morir, dice ella. Vas a morir, pienso. Y lo escribo. En el acto reflejo de la escritura perdida, de las manos vacías, del camino olvidado. Escribir un camino. O esto, que no se puede ahora ver. Que es el miedo y no el odio. Que es el miedo, cuando camino sola todas las tardes. Cuando no camino. Cuando sólo es estar en un lugar y en ningún otro; cuando sólo es transportarse (y el tiempo pasa), y Ya nunca vuelves. Cuando pienso que nunca más voy a volver a caminar. Caminar: es el miedo lo que me hace ponerme en marcha para que alguien diga vas a morir y yo vuelva a pensar y vuelva a escribir: como si fuese verdad. (Yo pensé que dormir era lo más parecido a estar muerta, y odié dormir.) Como si fuese verdad que necesito que alguien vuelva a cogerme de la mano porque me voy a morir, y esa persona también se va a morir, y todo lo que va a morir parece entonces necesario. Y sin embargo, no lo es. No lo es, y, por eso, lo escribo.