viernes, 7 de octubre de 2011

música para el viaje


(mujerzuela)



En aquella pensión de ayer, el mar llegaba a los tobillos de la gente. Todo es la habitación, o el océano. Pagar la guerra con agua. La ciudad dormía, y los transeúntes se escribían cartas para no volverse a ver. Todos mentíamos como depravados, intentando unas vidas más ruines de las que en realidad portábamos. La ciudad parecía tan monótona. El asedio tan premeditado. Los niños vuelven. Las casas también. Aprender a emborracharse con agua y enredar solo el laberinto.

Al borde del río están sentadas tres niñas comiendo galletas. Una de ellas dice: tirémonos al río. Otra: espera, yo soy un árbol. Acaricia mis raíces. Arráncame el terciopelo.

Alguien quiso que no fuéramos transparentes: y nos revistió con huesos. Alguien quiso que no fuéramos las entrañas calculadas por la naturaleza: y nos otorgó la enfermedad. Queríamos un árbol al que trepar: y nos dieron armas. Queríamos un motivo: nos regaló la libertad.

Alguien me quiso, también me odió. Por eso estoy aquí.


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jueves, 6 de octubre de 2011

el mal de la montaña.



El recuerdo es todo aquel amor que no profesamos. Una nueva religión, quizás. Todo mi vida he sido extranjera. Eso es lo único que siempre he querido. Ser extranjera y que me duela la lengua de no hablar mi idioma. Es lo único que soy. ¿No se define la vida por la nostalgia? El lugar permanente entre la huida y la espera. Entre la huida y el recuerdo. Entre el miedo. Entre el miedo y. Porque el miedo es un rincón cálido, un niño o un abrigo. Porque la huida siempre es una espera.


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sábado, 1 de octubre de 2011

el placer de viajar sola.



Tener toda la ciudad para ti y para nunca: el placer de viajar sola. Toda la levedad y no ser descubierta: viajar sola. El atardecer que cae, como una pequeña ciudad en miniatura, y se destrenza. ¿Dónde están los precipicios? ¿Y su esperanza?


+Un relato en OHIO Magazine.

+Un adelanto VOMIT (El Gaviero, 2012).