(Fotograma de L'Amant, 1992)
Morir de sed,
subir a una montaña, en Holanda es imposible.
Todavía cuesta más dejar un rastro fiel,
cuando te vas de casa montado en bicicleta,
(...)
(Joseph Brodsky)
Deseo de no ser fértil. Deseo del hogar y muerte continua. El exceso de calor puede acabar matando. El exceso de agua, también. Muerte por agua. Ofelia. El exceso de agua produce una sed que nunca se sacia. El exceso de tierra produce desarraigo. El exceso de amor produce odio. El exceso de casa, libertad. Nos faltan ídolos con los que identificarnos. Ídolos a los que adorar, con los que decorar nuestros altares, ídolos que llevar en nuestras medallas de oro. Entonces, el cuerpo reverbera: sólo queda el espacio. El cielo es vacío y nada. Tormenta y nada. El bosque se quema. Y nada. Estar dispuesta es renunciar al futuro. Tener casa o tenerlo todo. Te he enseñado donde crecí, donde todo cuesta y la piel es árida. Cambiar el Media Distancia por los trenes Intercity. El bosque se quema y no hay cometas. Cómo vamos a cazar lo que ya nadie espera, cómo vamos a subir montañas, si no hay nada. Todo es llano, como la piel vaciada. Todo un año en cubierta, atravesando el río y ya no queda rastro ni agua. Para qué dormir, si no hay recuerdos.