domingo, 21 de agosto de 2011

Holanda, parte segunda.


(Fotograma de L'Amant, 1992)



Morir de sed,
subir a una montaña, en Holanda es imposible.
Todavía cuesta más dejar un rastro fiel,
cuando te vas de casa montado en bicicleta,
(...)

(Joseph Brodsky)


Deseo de no ser fértil. Deseo del hogar y muerte continua. El exceso de calor puede acabar matando. El exceso de agua, también. Muerte por agua. Ofelia. El exceso de agua produce una sed que nunca se sacia. El exceso de tierra produce desarraigo. El exceso de amor produce odio. El exceso de casa, libertad. Nos faltan ídolos con los que identificarnos. Ídolos a los que adorar, con los que decorar nuestros altares, ídolos que llevar en nuestras medallas de oro. Entonces, el cuerpo reverbera: sólo queda el espacio. El cielo es vacío y nada. Tormenta y nada. El bosque se quema. Y nada. Estar dispuesta es renunciar al futuro. Tener casa o tenerlo todo. Te he enseñado donde crecí, donde todo cuesta y la piel es árida. Cambiar el Media Distancia por los trenes Intercity. El bosque se quema y no hay cometas. Cómo vamos a cazar lo que ya nadie espera, cómo vamos a subir montañas, si no hay nada. Todo es llano, como la piel vaciada. Todo un año en cubierta, atravesando el río y ya no queda rastro ni agua. Para qué dormir, si no hay recuerdos.


(me recomiendan)
(mi albatros también está en portugués)

miércoles, 17 de agosto de 2011

un albatros pende de mi cuello.



Hay algún lugar donde el viaje deja de seguir siendo viaje y se convierte en matrimonio. Donde buscar es un pretexto más que un motivo. Entonces ya nada es demasiado. Alguien me dijo que mis personajes siempre están huyendo, pero ya no creo que lo hagan. Sólo rezan. ¿A qué? ¿A quién? No lo sé. Hace un año quería volverme loca. Quise escribir para ser amada, quise escribir para ser odiada, quise escribir para encontrarme, y ahora ya no busco nada de eso. No busco nada. La búsqueda es un pretexto, no un motivo. Un motivo para el temblor. Para la casa vacía. Para vivir en dirección a una muerte. Mientras tanto, la muerte sucede. Hace un año escribía y deseaba. Buscaba una historia. Quién se atreve a adentrarse en el bosque. Todos hemos venido aquí a sanar algo, por eso culpamos a los demás. Todos queremos volver con algo a casa. Nadie entiende el valor de las manos vacías. De la levedad del peso, o de lo que pesan las manos. Aquí nunca pasa nada. Nunca pasa nada y eso es lo que nos falta. Hace tanto calor que nunca pasa nada. Por eso rezan. En algún lugar. En algún lugar, el viaje todavía no es viaje, sólo una espera. Buscaba una historia y encontré paz. Encontré el temblor. Encontré, perdí las huellas, y desde entonces ya no busco. Limpiar las huellas es querer repetir los pasos. Hemos venido aquí a sangrar y a ser débiles. Seguimos el viaje porque no podemos revivir nuestro pasado. Allí donde te toco me queda una cicatriz. Allí donde alguien ya haya confesado mis crímenes, no van a rezar por mí.


+

(un poema traducido al portugués aquí y aquí.)

viernes, 12 de agosto de 2011

Holanda, parte primera.


(Dibujo de M.FP)


How much must be forgotten out of love,
How much must be forgiven, even love.

(W.H. Auden)


Los rostros de los hombres están empañados cuando se alejan a la deriva. Igual que las manos y los ojos detrás de los corazones y de los barcos (corazones-barcos). La piel: estrías. El corazón: estrías. La maleta: estrías. Y decir: todo lo que tengo lo llevo conmigo. Lo único que tengo. Lo llevo conmigo. Lo único que tengo. Decir: escribo para no tener que sugerir la vida. Para no poder mencionarla. El resto del tiempo escribo. Holanda es un país de arena y mar. Holanda es un país-mar, un país-océano, un país sumergido. Sus habitantes son arena. Me deshago.

+