La verdad es que nada dura para siempre, ya lo sabes. Pero a mí no me interesa la verdad. Las que narramos podemos llegar a ser tan mentirosas, y a mí me interesa lo que puede ser o podría (o no) ser, no lo que es real.
Aquella vez que te llevé a casa y te dije ¿Estás bien? No era sólo querer hacer poesía, ni un intento de parecer que me interesaba por ti. También era una forma de intentar alargar el sacrificio que suponía separarnos.