
Quisiera que alguien dijera de mí:
Ese joven amó con locura
y un día no volvimos a verlo.
(Pablo Fidalgo Lareo)
A veces, sólo a veces, necesito saber que puedo perderme en la habitación azul, porque las mujeres no tenemos casa, sólo agua. A veces, sólo a veces, podría dejar que me abrazaras hasta que los caballos blancos se marchasen. O quizás soy yo la que se marcha. Quizás soy yo la que se marcha, y dicen que el tiempo vuela, y por qué cada vez me siento yo más pequeña si no dejamos nunca de aprender. Nuestra juventud tiene aliento de muerte y el abrazo, el abrazo más que nunca está vedado.
(Pero el abrazo / es bello y el abrazo / es tiro con arco / y la herida es vieja y más que nunca, / más que nunca será siempre demasiado tarde para / medir el alcance de nuestras manos.)
Cuéntame un cuento: Quisiera que alguien coleccionara nuestros pasados.
(Pero el abrazo / es bello y el abrazo / es tiro con arco / y la herida es vieja y más que nunca, / más que nunca será siempre demasiado tarde para / medir el alcance de nuestras manos.)
Cuéntame un cuento: Quisiera que alguien coleccionara nuestros pasados.

