miércoles, 20 de abril de 2011

(in)movilidad de los barcos.



Han tardado veinte años de mi vida
en abrir la ciudad al mar


(Cristina Peri Rossi)


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lunes, 18 de abril de 2011

armisticio.


(Marc Chagall)


Vuelvo a casa. Creo que vuelvo a casa y hace calor en la tundra. Creo que hace calor en la tundra. Las calles me son familiares, pero no completamente conocidas. Después de tanto tiempo. Tropiezo con mercadillos y libros, me regalan meriendas y libros, pero no hay recuerdos viejos. Y sin recuerdos no puedo escribir. No puedo escribir. Ni siquiera un telegrama. Hablemos de los viejos tiempos. Inventémonos los viejos tiempos. Coleccionar idiomas para no saber nunca qué decir. No querer nunca decir. Salomé baila, besa y después muere, como un cisne. Un cisne o un viajante que se ha perdido mucho tiempo. O que se encontró y quizás, precisamente por eso, ya no es capaz de reconocer ningún lugar. Cuánto pesan las maletas. Todo es prescindible. Ya nunca estaremos a salvo. Creo que está bien.


jueves, 14 de abril de 2011

lo que quieras.





Recoge botones de vidrio del fondo del mar.
Las branquias de la mente palpitan en el agua insondable.
Descubre en el diccionario infinito
granos de arena dorados. Cada uno tiene su gemelo
en alguna orilla al otro lado del mundo.


(Denise Levertov, traducción del inglés de Sandra Toro)


Cafetería de la facultad: terraza. El té se enfría. No hay brisa. Qué sol. Se nos acaba la primavera. Una ciudad en miniatura, llena de bellos lugareños que recitan con sus voces diminutas enormes palabras. Siempre se me olvida coser los botones. Siempre los pierdo. Recojo las palabras que se meten en casa y piden que las adoptemos. El cuerpo es un vértice, una caricia, un destierro, un habitante.


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