viernes, 23 de diciembre de 2016

Diario de Interrail VI. Berna.



En Suiza, los muchachos regresan a casa tras hacer el servicio militar obligatorio. Apenas tienen nuestra edad, pero son críos. Recién afeitados y deseosos de volver a casa; el uniforme les queda grande. No hablan bien inglés, ni saben colocar Budapest en el mapa. En este país neutral de lagos cristalinos como los ojos de estos chicos sin sueños pero con una casa junto al lago, hablamos, o lo intentamos; nos reímos, o lo intentamos. En casa siempre hay alguien esperándolos, y eso es lo más dulce de marcharse. Pero, ¿qué ocurre cuando nadie te espera?

No hay comentarios:

Publicar un comentario