lunes, 31 de octubre de 2016

Diario de Interrail V. Praga.


Nada te será arrebatado
(María-Mercé Marçal)

Te pedí que no llorases en Praga
para no perturbar la belleza de las calles.

Te pedí que no llorases en Praga
para no interrumpir el silencio.

Te pedí que no llorases en Praga
porque no había forma de consolar
el final de nuestro viaje.

Pero tú insististe y lloraste en Praga:
dijiste que era culpa de la belleza y de la absenta,
de ver atardecer desde el puente de Carlos,
de los adoquines y de aquel idioma incomprensible.

Pudiste llorar en Praga,
pero no supiste enterrar allí

los ojos.

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