sábado, 24 de septiembre de 2016

Diario de Interrail II. Viena.

Para las almas es muerte convertirse en agua
(Heráclito)

Para Inés, que cree en las almas.

Madrugamos para ver amanecer al Danubio. Viena guarda las monedas del cambio en los bolsillos, el sonido de la lluvia tintinea redondo con su abrigo gris y su corazón de tarta Sacher y mermelada. Allí, nadie toma el tranvía si quieren saber la hora; todos miran al Danubio para reflejar la posición del sol. En Viena, los jóvenes bailan desnudos hasta la madrugada en el Prater Sauna, el único lugar donde las luces no se apagan y se reflejan en una piscina artificial. La lluvia nos moja y nos perdemos. Debajo del agua, sólo queda el cuerpo. Nos hemos comido las últimas migas del corazón. Pero cómo sabremos si sabemos bailar.

2 comentarios:

  1. Ay, querida Emily, yo vivía muy cerca de ahí. Preciosa foto (nostalgia, mucha).

    "Nos hemos comido las últimas migas del corazón."

    Y que lo digas.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bonita :*

      (y precioso lugar para vivir <3)

      Eliminar