miércoles, 18 de junio de 2014

Guía de viaje: Utrecht.


Ya dijo Adam Zagajewski que los viajes, todos los viajes / eran tan sólo mística para principiantes. Y es verdad. Sin embargo, pensé hace tiempo que qué mejor que hablar de viajes en este blog cuando dominan tanto mi poética y mi vida. Principalmente me defino por dos constantes en mi vida: emilyrobertsescribe y emilyrobertsviaja. Me encanta viajar y descubrir lugares nuevos. Me encanta ser extranjera y extrañarme, y perderme, y compartir mis costumbres con la gente. Me gusta viajar a lugares donde conozco a alguien de allí, o hay algún lugareño que nos indique esos sitios que no son los típicos, visitar cosas que, siendo sólo una turista, no habría encontrado. A mí también me encanta recomendar sitios cuando un amigo se muda a una ciudad en la que he vivido, o va de viaje, o alguien viene a visitarme. Recuerdo las cosas que he vivido allí, o que he dejado allí, en una especie de nostalgia feliz. Así que me he propuesto compartir esta información de los lugares en los que he vivido o he conocido muy de cerca y he disfrutado.

Voy a empezar con Utrecht. Viví diez meses en esta pequeña ciudad holandesa hace ya casi tres años; fue mi destino Erasmus. En realidad, al rellenar la solicitud pedí Holanda porque había estado diez días en Ámsterdam ese verano y me había enamorado de sus calles estrechas y sus canales y sus bicis y sus terrazas improvisadas. Utrecht es una pequeña ciudad de estudiantes con una de las mejores universidades del país (y de Europa) a treinta minutos de Ámsterdam. Utrecht es conocida por su Domtoren, la torre de la catedral y la más alta de Holanda (puede visitarse por dentro y disfrutar de las vistas de la ciudad; confieso que yo no lo hice hasta mayo el año que viví allí) y el Oudegracht, el Viejo Canal que cruza el centro peatonal y que, a diferencia del resto de canales en Holanda, tiene otro nivel donde se encuentran terrazas de bares y restaurantes. No hay nada que les guste más a los holandeses que sentarse en una terraza en cuanto las temperaturas suben de 15º, no llueve y el sol asoma un poco, y en cuanto has vivido allí un tiempo, te vuelves igual.

En la Domplein, además de la Domtoren, se encuentra la catedral (el Dom), con unos jardines y un claustro preciosos que en verano se transforman en café, un memorial al matrimonio homosexual en el centro de la plaza, y el proyecto De Letters van Utrecht, un poema gigantesco que se extiende por toda la ciudad, donde los ciudadanos pueden patrocinar una letra nueva que se va añadiendo. Fuera del centro (fácilmente caminable), merece la pena visitar la Casa Rietveld Schröder (Prins Hendriklaan), diseñada por el famoso arquitecto y con visita guiada (hay que reservar en Internet) y el parque de Wilhelmina, el mas bonito de Utrecht, donde los estudiantes se amontonan, juegan y hacen barbacoas en cuanto se asoma el sol.

Los cafés holandeses son mi debilidad, pues son todos preciosos y cada cual más variopinto y acogedor, personificando la idea misma del gezellig (un ambiente agradable). Aquí sólo hay una selección subjetiva de mis favoritos, por el cariño y los recuerdos que guardo de ellos:

Kafé Bëlgie (Oudegracht), para los amantes de la cerveza. La carta de cervezas ocupa una pared entera. También sirven aperitivos fríos hasta la noche.

'tOude Pothuys (Oudegracht), sorprendentemente no muy conocido por los estudiantes holandeses, por lo que lo suelen frecuentar utrechenses de mayor edad y estudiantes Erasmus. Está en un sótano, por lo que tiene aspecto de cueva, y suelen tocar música en directo (así que a partir de ahí no se puede escuchar nada más). Tiene muy buen ambiente y terraza en verano.

De Witte Ballons (Oudegracht) es uno de los muchos cafés a ambos lados del Oudegracht. Este me gusta personalmente porque las mesas están orientadas hacia las ventanas, que van a dar al mismo canal.

Café Oliviers (Achter Clarenburg) se parece al Kafé Bëlgie (una gran carta de cervezas belgas) pero el bar es mucho más amplio porque está situado en una antigua iglesia. También tiene restaurante.

Café Orloff (Oudegracht) es uno de los cafés con más encanto y más famosos de Utrecht. Está lleno a todas horas y el dibujante Dick Bruna desayuna todos los días allí. 

El La Place del V&D, situado en la azotea del centro comercial Hoog-Catharijne (Centraal Station) es una de las franquicias del restaurante holandés conocido por sus ensaladas, batidos y postres con la consigna del "sírvete tú mismo". Además de ser famosos por sus recetas naturales, también lo son por sus emplazamientos: en Ámsterdam se sitúan en la azotea de la Biblioteca Municipal, y en Utrecht se obtiene una vista panorámica de la ciudad muy agradable cuando se puede comer fuera.

Bakkerswinkel (Wittevrouwenstraat) es mi pastelería favorita, un sitio muy coqueto de inspiración para tomar café, tarta y almuerzos ligeros.

Salir a cenar en Utrecht (y en Holanda en general) no es barato y no es común (los amigos suelen invitarse a casa y cocinar juntos), así que conozco pocos restaurantes. Me quedo con estos dos: 

Theehuis Rhijnauwen (Rhijnauwenselaan, Bunnik), una pannekoekenhuis en medio del bosque, pasado el campus universitario (a unos 5km de Utrecht), donde el plato estrella es un básico de la cocina holandesa: las tortitas (dulces o saladas). En verano tiene terraza y el lugar tiene un encanto mágico.

Sirtaki (Servetstraat, junto a la Domplein) es probablemente el mejor restaurante griego de Utrecht y uno de los mejores restaurantes de la ciudad en general. Tradicional y encantador.

Y como bonus, si queréis comida para llevar o sentaros en algún lugar del canal, los bocadillos de Broodje Mario (Oudegracht y Janskerkhofplein) son famosos en Holanda, y los helados de Roberto Gelato (Poortstraat) también merecen la pena.

Otros lugares que que visitar si estás en Holanda son:

Ámsterdam: la capital, pero creo que se merece una entrada para ella sola.

Giethoorn: o la Venecia verde. Es un pueblecito idílico situado al noreste (cerca de Arnhem) rodeado de canales que se pueden atravesar en barco y de naturaleza. 

Afsluitdijk: el dique que une el extremo noroeste con la provincia de Frisia. Cruzarlo en coche es una experiencia preciosa, con unos paisajes magníficos.

Las islas frisias: yo sólo he ido a Ameland, pero tengo muchas ganas de ver las demás en mi próxima visita a los Países Bajos. En general me gusta mucho visitar islas porque encuentro en ellas un pequeño ecosistema, una forma de vida similar y diferente al país en que se hallan. Ameland tiene un faro situado en un extremo al que se tarda unas dos horas en bicicleta.

Y para terminar, os dejo un poema de Kirsten Stone sobre Utrecht publicado en 3:AM Magazine.

Shorthand

The smell of leeks reminds me of Utrecht in November
the three weeks I spent there with a traveling band of American feminists
eating packets of soup in the hostel lobby, and drinking espresso and smoking inside
so cold always and the leaves a bright red against old brick.
I wore a borrowed coat and we all had nervous breakdowns
I was colder than I had words for, and it was only autumn, thin Southern blood
We read Deleuze in a cement lecture hall and the sky felt too close
the church bells rang anarchy, whenever they felt like it.
We ate leek soup, and chocolate bars in purple paper with a cow on the front.
Extra Romig; I still don’t know what that means.
And I slept in Mahina’s bed every night, partly because I was cold
but also because I wanted to be in love with someone, in this foreign land.
I had to feed strange, ugly coins into a public phone in the middle of the night to call my mother
my voice traveling over six hours and an ocean, a distance that requires abstraction
we talked to each other on two different days.
One night I was lonely and trying to wake Mahina up
so she would move her hand over my hipbone
and still asleep she kissed the back of my neck. The thrill lasted for over an hour;
We should have met at fourteen rather than twenty, we would have been in love then
her goth whimsy drew me in anyway, if I couldn’t be warm I wanted poetry
still homesick, in rural Michigan now, today I remember the Netherlands.

–Kirten Stone (fuente)

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