sábado, 29 de septiembre de 2012

Contesta siempre a lo que te preguntan.



Cuando me desnudó
yo era sólo una ingenua
en vaqueros y calcetines,
habíamos hablado del tiempo en una terraza
con el resultado de querer ir siempre
más deprisa.
No sabía cómo proceder, así que, le dije,
proceda usted primero.
No se lo puse fácil: llevaba diez
camisetas y dos pares de medias, y él
aún seguía vestido.
¿Siempre vas tan abrigada?, preguntó.
Soy muy friolera, dije.
Cuando estuvimos desnudos el uno al lado
del otro, le dije:
Pídeme lo que quieras,
y respondió con su mano.
¿Y tú?, dijo.

Pensé que él tenía suerte de poder tocar
lo que quería;

en mi mano,
un cuerpo.

(Emily Roberts)

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